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Marcas

Hortensia Peramo Cabrera 13 Mar 2015 - 5:55am XII BIENAL DE LA HABANA

Las indagaciones sobre la Historia de Cuba y los problemas de diferente índole que forman parte de ella, incluida sus relecturas, constituyen la plataforma fundamental del trabajo de Fernando Reyna. A través de este acercamiento ha podido llenar algunos vacíos e incógnitas, revelar ciertas aristas que permanecían veladas, o enjuiciar algunas cualidades que podrían estimarse como constantes en nuestra manera de ser, pensar y actuar: una de ellas es la desmemoria.

Esta cualidad opera en nuestro cotidiano, pero asimismo en la historia institucional, sobre todo en lo que no esté de cuerpo presente para impedir o al menos mitigar el olvido. El cambio radical de estrategia y programa social, la emigración, la discrepancia, el desuso, la obsolescencia, la jubilación y la muerte, son factores sociales que propician una desmemoria, consciente o inconsciente, sobre partes de nuestro registro como nación, pero sin las cuales no es posible colocar las piezas y completar el rompecabezas para entenderlo realmente en su densidad, totalidad o conjunto, y sobre todo, en su especificidad y subjetividad. Todas estas piezas actúan como marcas que nos identifican como seres humanos y como cultura, que se nos adhieren de por vida, querámoslo o no, en cualquier dimensión de espacio, tiempo y circunstancia.

MARCAS parte de la fama y el reconocimiento de productos auténticamente cubanos: sean marcas de tabaco o cubanos mismos, visión que se torna irónica cuando el artista selecciona aquellos que dejaron de ser reconocidos o famosos por los parámetros de legitimación oficial. En este caso, marcas de tabaco, nacidas en Cuba, que salieron de circulación y cayeron en el olvido; y veintisiete cubanos notables para la historia de la isla en diferentes campos y momentos, que a partir de su salida de Cuba, corrieron, y muchos todavía corren, el mismo destino de aquellas marcas.

Sin embargo, a pesar del desuso, el anonimato, o la ausencia en el recuento oficial presente, ambos constituyen marcas de identidad, como también, una huella nostálgica dejada por una partida, una pérdida, una crisis de fe, la angustia de la desmemoria, o la esperanza de un proceso de rescate. Con esta intención de rescate Reyna se ha propuesto lograr un proceso o efecto de “renacimiento” mediante la fusión de marcas y personalidades olvidadas, llegando a configurar veintisiete supuestas nuevas marcas en cuyas vistas originales se insertan los rostros de igual número de personalidades.