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Síndrome de Ulises & desarraigo

María Fernanda Ferrer 23 Jul 2015 - 8:35am

Fernando Reyna es un joven y talentoso artista de la plástica que actualmente reside en La Habana, pero haber nacido en la oriental ciudad de Bayamo -“cuna de la nacionalidad cubana”- ha marcado su estética a partir del tema relacionado con la identidad y la memoria: Síndrome de Ulises es un proyecto iniciado hace más de cinco años y que a partir del gran formato y de una gama ocre, toca -de manera sui géneris- el tema del desarraigo.

La serie, confeccionada en óleo sobre lienzo, se centra fundamentalmente en los ojos: “El cerrar el foco me interesó porque el Síndrome de Ulises se asocia con la enfermedad del emigrante”, afirmó en conversación con Cuba Contemporánea, y explicó que al iniciar la serie lo hizo con figuras del siglo XIX como José Martí, José María Heredia, Félix Varela, José de la Luz y Caballero y José Antonio Saco. “Cuando estudiaba la vida de estos grandes hombres -todos exiliados de Cuba en su momento- me percaté de la gran nostalgia que sentían por estar lejos de la patria y empecé a identificarme de manera muy fuerte con sus obras, pero a través de sus ojos”.

Reyna piensa que tenemos “muchas deudas” con autores y artistas cubanos que a lo largo de la últimas décadas han puesto el nombre de Cuba en alto en todo el mundo: “A partir de los cambios que se están generando, creo que es muy beneficioso hablar de personas como Celia Cruz, La Lupe, Álvarez Guedes, Reynaldo Arenas, Severo Sarduy, Gastón Baquero o Bebo Valdés, entre otros, porque tenemos muchos pendientes; debemos rescatar la obra de esas personalidades que tanto han hecho por la cultura cubana aun fuera de la Isla. Se ha repetido muchas veces -incluso por quienes dirigen la política cultural de la nación- que la cultura cubana es una sola. Y es cierto, por eso urge ir al reencuentro”.

Otra de las particularidades de Síndrome de Ulises, además de tomar como referentes directos los ojos de las personalidades retratadas (porque lo que hace Fernando Reyna con este proyecto son retratos), es que la palabra ha “subido” a la obra y frases desgarradoras forman parte integral del discurso pictórico. Por ejemplo, en el retrato de José Antonio Saco (historiador y político cubano nacido en Bayamo en 1797 y fallecido en la ciudad española de Barcelona en 1879) se lee: “Ha pasado el tiempo y me encuentro clavado en esta tierra, sufriendo prejuicios inmensos y sin poder salir del pantano en que me han hundido”. Sin duda un texto conmovedor que evidencia cómo se sentía en tierras lejanas.

En el retrato de José Martí se destaca una frase del apóstol cuando se encontraba en el exilio: “Cuando te miro y me miro y veo que terribles penas ahogo y que vivas penas sufres me das tristeza; tengo el dolor de amar con locura a una tierra a la que ya no puedo volver”, mientras que el padre Varela -filósofo, sacerdote y profesor de la primera universidad cubana-, quien nunca pudo regresar a Cuba y falleció en Estos Unidos, sentencia: “Y heme aquí totalmente libre y sin lazos particulares con ningún país de la tierra. Yo soy mi mundo, mi corazón es mi amigo y Dios es mi esperanza”.

Lamentablemente en Cuba será imposible exhibir la serie completa, porque los cuadros de autores del XIX ya no le pertenecen, reveló Reyna. Por eso, “la segunda etapa del proyecto se ha centrado en personalidades del siglo XX”, pero el tratamiento en cuanto a la técnica es el mismo, es decir, abundante en texturas, trabajado con espátula para darle una sensación de tridimensionalidad a cada pieza y con marcado hálito expresionista en el que la luz desempeña un rol decisivo.

Reyna es egresado de la Academia de Artes Oswaldo Guayasamín, de Bayamo, en 2005, y del Instituto Superior de Arte en la especialidad de pintura, en 2012. Hasta octubre próximo puede verse en el hotel habanero Park View, muy próximo al Museo Nacional de Bellas Artes, una obra de su autoría dedicada a Wifredo Lam, otro de los que considera entre sus referentes medulares.